Descripción
Baraja Vasca 1979 Fournier.
Baraja española de 40 cartas editada por Fournier en el año 1979. Estuche de lujo.
Fabricada para la Gran Enciclopedia Vasca y Diputación Foral de Álava.
Dibujos originales de María Isabel Ibañez de Sendadiano.
Timbre sobre naipes negro en el 5 de espadas.
Los palos tradicionales han sido sustituidos por:
- Oros – Lauburus
- Copas – Vasos de vino
- Bastos – Maquilas
- Espadas
En el As de oros encontramos un Lauburu en grande con la inscripción Gora Euskadi.
Las figuras han sido sustituidas por Dantzaris, pescadores y otras figuras típicas vascas.
Reverso con matices dorados.
Presentada en funda corredera de terciopelo con grabado dorado «Diputación Foral de Álava». Medidas 10 x 7.1 x 2.1 centímetros aproximadamente.
Baraja Vasca 1979 Fournier es el regalo ideal para los amantes del País Vasco o para los coleccionistas de naipes!.
¿Sabías que…?
El cuatrisquel, tetrasquel o lauburu (del euskera, lauburu, «cuatro cabezas») es una esvástica de cuatro brazos curvilíneos asociada principalmente a los vascos étnicos. También se encuentra en representaciones artísticas de otros pueblos europeos, como los celtas y los germanos, por ejemplo, en dibujos y tallas visigóticas.
Asimismo, pueden verse lauburus grabados en petroglifos de Galicia y en hórreos asturianos y gallegos (como, por ejemplo, en Grullos, Quirós y Piornedo), denominándose en este caso simplemente «tetrasqueles».
También se utilizan esvásticas curvilíneas de cuatro o más brazos en Aragón, donde se conocen en algunos pueblos pirenaicos como cuatrefuellas o religadas.
Es actualmente uno de los símbolos más representativos y reconocibles de la cultura vasca, si bien tradicionalmente nunca se usan en escudos o banderas de ningún territorio de las actuales provincias de Vizcaya, Guipúzcoa, Álava o Navarra. El nacionalismo vasco también usaba a principios del siglo XX una esvástica ortogonal, idéntica a la alemana, ya que en un artículo de 1901 de Sabino Arana se afirma que los vascos antiguos adoraban el sol (eguzki) afirmando:
1º, que el signo semejante a una cruz y venerado por los cántabros era idéntico al svasti índico, a la rueda de cuatro rayos de Massilia, al Thors-hammar escandinavo, etcétera. Y 2º, que semejante signo era en Cantabria enseña propia, si no privativa, de la población vaska, pues los várdulos, que la usaban, no eran cántabros, sino vaskos que habitaban fuera de aquella tierra. Fue, pues, objeto de gran veneración entre los vaskos la rueda de cuatro rayos, símbolo del sol.












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